Hace ya varios ayeres, el cine de zombies conquistó la taquilla. Cada año, una nueva propuesta se estrenaba mostrándonos distintos enfoques, causas e historias que cambiaban la perspectiva de una temática que por más de 60 años ha conquistado la gran pantalla.
De entre varias de estas iteraciones, el cine coreano nos dio algunas de las más impactantes visual y emocionalmente con las dos entregas de Tren a Busan. Hoy, el director de esta icónica saga, Yeon Sang-ho, vuelve después de más de una década de su obra magna con Colony (titulada en nuestro país como Zona Cero), una cinta a la cual nuestros amigos de Corazón Films nos invitaron a ver y que llega a las salas de cine este 3 de septiembre. ¿Qué tiene que aportar al género? ¿Igualará la calidad de sus antecesoras? ¡Averigüémoslo!

Una infección diferente
Zona Cero nos introduce a la vida de una doctora quien, al acudir a una conferencia de biotecnología, queda envuelta en un ataque bioterrorista. Las personas atacan e infectan a otros con lo que parece ser un peligroso agente que conecta sus mentes en una colonia fúngica poderosa. Ahora, ella y un grupo de sobrevivientes deben esconderse, encontrar la vacuna y huir de la zona de cuarentena.

El planteamiento resulta interesante, dado que esta vez el agente infeccioso no es un virus o algo ya conocido. Si bien ya en otros medios, como los videojuegos, se han visto antes infectados creados a partir de un hongo, la premisa de esta película se distancia bastante bien de cualquier otra interpretación de este tipo de catástrofes, dando una agradable sorpresa a los fans del cine del género al salir de lo común y aportar una idea fresca e interesante a la mesa.
Acción, coreografía y un peligro palpable
Algo que cabe mucho destacar y que no nos sorprende ya a estas alturas es el dinamismo y la explosividad de la cinta. Ya antes hemos visto cómo el cine coreano nos da zombies más rápidos, más fuertes y más inteligentes que los que acostumbramos, y estos no son la excepción. El peligro se siente al punto de erizar la piel porque, en efecto, estos infectados representan un peligro palpable para los protagonistas, y no solo por las cualidades que ya conocemos, sino por un elemento extra que vuelve a estos seres más peligrosos que otros de su tipo.
Este elemento no lo mencionaremos para evitar hacer spoiler, pero resulta ser una de las versiones más potencialmente peligrosas de una infección zombie que hayamos visto en la pantalla grande.

Y no solo los muertos vivientes tienen este rasgo, sino toda la cinta. Los movimientos de cámara y de los actores a momentos nos hacen sentir en una verdadera película de acción, incluso sin contar con efectos especiales especialmente elaborados. Solo utilizando una buena coreografía y dirección logran que nos mantengamos al filo del asiento, sin poder decidir qué nos domina más: si el miedo o la adrenalina.
Una narrativa sólida sobre la naturaleza humana
La escritura es sólida. Si bien la historia se vale de un par de plot twists que de verdad parecen ser muy convenientes, el mensaje es claro: la comunicación es la clave de la evolución o la destrucción del ser humano, un ser que, desde su aparición en el planeta, basa su entera existencia y supervivencia en la comunicación efectiva.

Esa simple idea se convierte en el eje principal de la película y, obviando ese par de detalles que flojean, la vuelve sin duda una cinta entrañable, con personajes que, a pesar de que sepamos que algunos probablemente no salgan vivos de la aventura, hacen muy fácil empatizar con ellos y son parte del alma de la cinta.
Con momentos impactantes dignos de un filme de alto presupuesto y una premisa que puede ser un futuro referente del género, Zona Cero (Colony) es sin duda un indispensable para pasar el fin de semana en el cine.
