En los últimos años, el impacto de la J-Music en el mercado occidental ha dejado de ser un fenómeno casual para convertirse en una realidad consolidada. Este crecimiento ha sido impulsado, en gran medida, por la estrecha relación entre la industria del anime y la música popular japonesa. El pasado 19 de abril, la Ciudad de México fue testigo de esta sinergia con la presentación de Creepy Nuts en el Pabellón Oeste, una noche donde el hip-hop técnico y el carisma de sus integrantes se apoderaron del recinto.
El dúo, compuesto por el rapero R-Shitei y el productor DJ Matsunaga, llegó a nuestro país precedido por un éxito global sin precedentes. Gracias a la gestión de LoveJapan Entertainment, los seguidores del duo pudieron disfrutar en vivo de los responsables de éxitos para series como Dan Da Dan, Yofukashi no Uta y, por supuesto, el fenómeno viral de Mashle.

Un arranque marcado por el flow
Minutos después de las 7:30 de la noche, ante un público que ya llenaba las secciones del recinto, las luces se apagaron para dar inicio a la travesía musical de las “nueces espeluznantes”. El espectáculo comenzó con “Billiken”, una pieza que sirvió como declaración de principios: beats precisos y una ejecución lírica impecable que sumergió a los asistentes en el flujo rítmico que definiría toda la noche.
La energía ascendió rápidamente con la interpretación de “Yofukashi no Uta”, canción que no solo prestó su nombre a la obra del mangaka Kotoyama, sino que se ha convertido en un himno para la comunidad del anime. Sin embargo, el primer gran clímax de la noche ocurrió con “Daten”. El tema de apertura de la misma serie elevó la adrenalina al máximo, con un R-Shitei que conectaba de manera constante con la audiencia mexicana, alentando a los presentes a saltar y participar activamente bajo el grito de “¡Vamos, vamos!”.

La versatilidad más allá del Anisong
A pesar de que el anime es la puerta de entrada para muchos, Creepy Nuts demostró que su propuesta musical tiene bases sólidas en el hip-hop de autor. Durante el segmento intermedio, el dúo ofreció una transición hacia temas menos comerciales pero igualmente potentes, como “Gouhouteki Tobikata no Susume”, “Japanese” y “Doppelgänger”. Lo notable de esta sección fue la respuesta del público; a pesar de la complejidad de las rimas en japonés, la audiencia mantuvo una energía constante, coreando y acompañando cada compás.
Uno de los momentos más destacados fue la rutina técnica de DJ Matsunaga. El campeón mundial de la DMC World DJ Championship tomó el control absoluto del escenario para ofrecer una demostración de scratching que recordó a los asistentes por qué es considerado uno de los mejores del mundo en su disciplina. Esta pausa instrumental no disminuyó la intensidad; al contrario, preparó el terreno para el momento más esperado de la noche.

El fenómeno de “Bling-Bang-Bang-Born”
R-Shitei retomó el escenario para interpretar el tema que domino las listas de popularidad y las redes sociales durante meses: “Bling-Bang-Bang-Born”. Acompañado de visuales diseñados para potenciar la experiencia, el tema de Mashle provocó una reacción sísmica en el Pabellón. La combinación de la coreografía espontánea de los fans y la potencia del sonido hizo que el recinto retumbara, marcando el punto más alto de euforia colectiva.

Tras este despliegue de energía, el concierto transitó por temas como “Dawn”, “Emmanuelle” y “Mirage”. Estas piezas permitieron un respiro necesario, ofreciendo una atmósfera más envolvente y reflexiva que demostró la capacidad del dúo para manejar distintos matices emocionales. No obstante, el cierre no podía ser menos que espectacular. Tras un enérgico agradecimiento a México, llegó el turno de “Otonoke”, tema principal de Dan Da Dan. La precisión con la que el público interpretó este éxito evidenció el amor y cariño que los fans mexicanos tienen sobre la carrera actual de los Creepy Nuts.
Un final fuera de protocolo
Al término del setlist oficial, el dúo se despidió entre aplausos y muestras de agotamiento físico tras una entrega total. Sin embargo, la insistencia de los asistentes y el tradicional grito de “otra, otra” motivaron un regreso inesperado. En un gesto de cortesía poco habitual en las giras de artistas japoneses, Creepy Nuts decidió repetir “Bling-Bang-Bang-Born” para cerrar definitivamente la noche.
“Sabemos que el bis ya había formado parte de su gira por Norteamérica, pero nada se compara con la energía de México. ¡La magia con la que el público local lo recibio es de otro nivel!

Con un entusiasta “¡Viva México!” y la promesa de regresar, el dúo se despidió de un público que reafirmó a México como uno de los mercados más apasionados para la música japonesa. La organización de LoveJapan Entertainment cumplió con las expectativas, consolidando una noche donde el talento, la técnica y la cultura popular se fusionaron de manera impecable.
