Si creciste en los ochenta o noventa, seguramente recuerdas la era dorada de los animales antropomórficos guerreros. Desde las Teenage Mutant Ninja Turtles hasta los Biker Mice from Mars, estas franquicias definieron la cultura popular. Hoy, Cursed Blood retoma ese espíritu, pero lo envuelve en una atmósfera mucho más oscura, violenta y mística.
El juego nos presenta a un grupo de simios guerreros, equipados como samuráis, en una misión divina para restaurar el orden en una Tierra gobernada por el caos y la corrupción.

Una premisa mística: El despertar de los guardianes
La historia de Cursed Blood nos traslada a un futuro donde la sociedad animal ha olvidado sus vínculos espirituales, cayendo en la violencia absoluta. Ante esta degradación, una antigua deidad decide intervenir enviando a sus seguidores más fieles: cuatro primates con habilidades extraordinarias encargados de limpiar las calles.
Aunque la narrativa es sencilla, funciona perfectamente para contextualizar una jugabilidad que prioriza la acción directa y el ritmo frenético.

Cuatro guerreros, cuatro formas de repartir justicia
Uno de los puntos fuertes del título es la variedad en su elenco protagonista. El jugador puede elegir entre cuatro simios distintos, cada uno con un arma y estilo de combate único:
- Variedad Táctica: Cada personaje obliga a abordar las hordas de enemigos de manera diferente.
- Sistema de Orbes de Sangre: Al derrotar adversarios, recolectarás orbes que funcionan como moneda en altares divinos para desbloquear potenciadores y mejoras en tiempo real.
- Progresión Funcional: Aunque no es un RPG profundo, el sistema permite adaptar al guerrero a los desafíos de cada nivel.

Jugabilidad: El renacer del Beat ’em Up isométrico
Cursed Blood se juega desde una perspectiva isométrica, lo que otorga una visión clara del campo de batalla mientras avanzas por escenarios plagados de enemigos. La inspiración en clásicos como Turtles in Time o Double Dragon es evidente, pero con un control modernizado y un reto equilibrado.
La inteligencia artificial de los enemigos ofrece el desafío justo: es lo suficientemente exigente para mantenerte alerta, pero evita la frustración, permitiendo que la experiencia de combate sea fluida y satisfactoria.


Un viaje directo a los noventa
Cursed Blood no intenta reinventar la rueda, sino que perfecciona una fórmula probada. Es una carta de amor a la estética de los sábados por la mañana frente al televisor, pero con la madurez visual y técnica de la generación actual. Para los veteranos que añoran los arcades y para los nuevos jugadores que buscan acción sin complicaciones, este título es una apuesta segura.


