La Ciudad de México ha sido testigo, una vez más, del poder de convocatoria que tiene la cultura pop. En una entrevista exclusiva con Luvianka, quien actualmente se desempeña como la vocera oficial de La Mole, se revelaron detalles fascinantes sobre el crecimiento explosivo de este evento, los retos logísticos que enfrentan y el profundo significado emocional que tiene para quienes lo organizan y lo visitan.
Un éxito que rompe récords
A pesar de que Luvianka se integró al comité organizador hace relativamente poco tiempo en comparación con otros veteranos, su asombro ante la respuesta del público es evidente. Según sus palabras, esta edición ha sido “bastante especial”, logrando reunir a miles de asistentes que comparten pasiones por los cómics, el cine, el doblaje y el coleccionismo en un solo lugar.
“Jamás me había tocado ver tanta gente como en esta edición”, confesó la vocera, subrayando que la organización ha logrado amalgamar toda la cultura pop de manera exitosa. Sin embargo, este éxito rotundo trae consigo un problema que muchos eventos desearían tener: el espacio se está agotando.

El reto de la expansión: ¿Adiós al World Trade Center?
Uno de los temas más comentados durante la charla fue el límite físico del recinto actual. La Mole utiliza actualmente la totalidad de las instalaciones del World Trade Center (WTC). Cada salón disponible está ocupado con talleres, convenciones, zonas de artistas, áreas de cosplay, concursos y conciertos.
- El límite logístico: El comité organizador siente que el recinto ya se les ha quedado pequeño para la magnitud de la comunidad.
- Nuevos horizontes: Existe una posibilidad real de mudarse a espacios de mayor capacidad, como el Centro Citibanamex, que es considerado el recinto más grande de la Ciudad de México.
- Fuera de la capital: La ambición de La Mole no se detiene en la CDMX; ya han considerado expandirse a otras ciudades y abrir nuevas sedes para llevar la experiencia a más personas.
Esta necesidad de crecimiento nace del deseo de invitar a más celebridades y ofrecer actividades aún más ambiciosas que el espacio actual ya no permite ejecutar con comodidad.

El futuro de “Animole”: Japón y Corea en la mira
Para los seguidores del anime y la cultura oriental, el futuro luce más brillante que nunca. Luvianka aseguró que desde la creación de la primera edición de Animole, el equipo ha estado en intensas negociaciones para traer talento directamente desde Japón.
La visión a corto plazo incluye no solo a artistas de doblaje o ilustradores, sino también la incursión de grupos musicales de J-Pop y K-Pop. La vocera confirmó que ya se han cerrado contratos con marcas importantes desde hace meses, lo que garantiza que las próximas ediciones vendrán cargadas de contenido exclusivo y productos que el público oriental busca con tanto fervor.
Una historia de superación personal y comunitaria
Más allá de los números y la logística, destaca el impacto humano de La Mole. Luvianka compartió que, para ella, la convención es sinónimo de familia y hogar.
Su trayectoria dentro del evento es inspiradora. Pasó de ser una joven que asistía como cosplayer y coleccionista de mangas en su adolescencia, a ser una profesional que hoy representa la voz del evento. “Yo antes no hablaba en público y ahorita estoy dando entrevistas”, comentó, agradeciendo al equipo y al dueño del evento por haberla formado y abrazado como parte de su equipo.
Incluso compartió detalles personales que demuestran su pasión por el medio, mencionando su tatuaje de Oyasumi Punpun, un popular manga que refleja su conexión genuina con la cultura que hoy ayuda a promover.

Un lugar seguro para las generaciones
La Mole se define a sí misma como una tradición. A lo largo de los años, el equipo ha visto cómo el público crece junto con ellos. Es común ver a asistentes que en una edición fueron solos, a la siguiente regresaron con pareja y, años después, asisten con sus hijos pequeños.
Es este ambiente de respeto y pasión lo que la vocera describe como un “lugar seguro”. A pesar de los retos de crecimiento y las complicaciones de organizar un evento de esta escala, el objetivo sigue siendo el mismo: mantener viva la llama de la cultura pop y ofrecer un espacio donde todos puedan ser ellos mismos.
Al cierre de la entrevista, Luvianka recordó con cariño su primera experiencia como becaria en marzo de 2023, describiéndola como el momento en que se le “abrió un nuevo mundo”. Hoy, ese mundo no solo sigue abierto, sino que amenaza con expandirse más allá de lo que cualquiera hubiera imaginado.
