Si creciste viendo Jurassic Park o te enganchaste con las últimas entregas de Jurassic World, seguramente te emociona la idea de volver a ver dinosaurios en la pantalla grande. Pero esta vez, no son los mismos de siempre: Jurassic World: Renace nos presenta criaturas modificadas para ser más feroces y letales que nunca. Con un elenco estelar —Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Manuel García-Rulfo y un equipo creativo de lujo (David Koepp en el guion y Gareth Edwards en la dirección), la película promete acción y espectáculo. Pero, ¿cumple con las expectativas?

¿De qué va la película?
La trama avanza cinco años después de Jurassic World: Dominion. Los dinosaurios están al borde de la extinción por el cambio climático, sobreviviendo solo en zonas tropicales. Entre ellos, tres gigantes —el Titanosaurus, el Quetzalcoatlus y el Mosasaurus— guardan en su ADN la clave para una medicina revolucionaria.
Zora Bennett (Johansson), una mercenaria, es contratada para infiltrarse en una isla prohibida y obtener muestras genéticas de estas bestias. Pero el plan se complica cuando su equipo se cruza con una familia náufraga y terminan atrapados en la isla, un antiguo centro de experimentación abandonado, lleno de dinosaurios y secretos oscuros.

Una premisa interesante, pero con ejecución irregular
La idea suena bien: humanos y dinosaurios en un escenario ya conocido por muchos, con una crítica al abuso científico y la explotación animal. Sin embargo, la película tropieza en el desarrollo. El ritmo es lento al inicio, dedicando demasiado tiempo a presentar personajes que, al final, no terminan de importarnos.
La familia Delgado (García-Rulfo y compañía) cumple el rol típico de “personajes secundarios en peligro”, pero su inclusión se siente forzada. No hay suficiente desarrollo para generar empatía, y algunos —como el “novio inútil”— son directamente irritantes. Hasta el villano (Rupert Friend) resulta plano: es el clásico empresario sin escrúpulos, pero sin la maldad memorable de otros antagonistas de la saga.




Los verdaderos protagonistas: los dinosaurios (aunque no aparezcan lo suficiente)
Donde la película brilla es en sus criaturas. Los diseños son espectaculares: el Mosasaurus aterroriza en el agua, el Quetzalcoatlus domina los cielos, y los mutantes (D-Rex y Mutadon) son tan grotescos como fascinantes. El problema es que no tienen suficiente pantalla.
El D-Rex, que debería ser la amenaza principal, aparece poco, y aunque sus escenas son brutales, quedas con ganas de más. Lo mismo pasa con el Titanosaurus, cuya presencia impone, pero su participación es limitada, aunque esto se puede justificar ya que es una especie pacifica. Al menos el Mutadon da algunos momentos de tensión, persiguiendo a los protagonistas como un depredador implacable.






Un mensaje potente (y algunos guiños nostálgicos)
Más allá de la acción, la película critica la explotación animal y la arrogancia humana. La isla es un reflejo de hasta dónde puede llegar el hombre con la excusa de progresar o simplemente por el capricho de tener un lugar donde poder entretenerse.
Y para los fans, hay detalles que emocionan: la banda sonora evoca la nostalgia de las primeras películas, y hay guiños a momentos icónicos de la saga, incluso referenciando otras cintas de Steven Spielberg.




¿Vale la pena?
Jurassic World: Renace no es perfecta. Tiene problemas de ritmo, personajes poco desarrollados y dinosaurios que merecían más tiempo en pantalla. Pero si buscas acción, criaturas imponentes y una vuelta a la esencia de la franquicia (lejos del tono de Dominion), puede ser un entretenimiento sólido.
Es una película que intenta “renacer”, como su título sugiere, y aunque tropieza en el camino, deja la puerta abierta para algo mejor en el futuro. Eso sí, si hay una secuela, ojalá le den más peso a la historia… y a los dinosaurios.
Calificación: ★★★☆☆ (3/5) – Entretenida, pero con desperdicio de potencial
