En un mejor papa vemos como las relaciones familiares suelen ser las más complejas de navegar. A diferencia de los vínculos que elegimos construir, los lazos de sangre vienen con una carga de expectativas, obligaciones y, en muchos casos, una tolerancia forzada hacia comportamientos que jamás aceptaríamos en otros contextos. La idea de que “la familia es lo primero” puede convertirse en una trampa emocional, especialmente cuando quienes deberían ser nuestro soporte terminan siendo la fuente de nuestro dolor.
Esta es la premisa que explora “Bob Trevino Likes It” (Un Mejor Papá), la conmovedora película dirigida por Tracie Laymon, que trasciende el género de comedia dramática para convertirse en un relato íntimo sobre el abandono, la soledad y la posibilidad de encontrar consuelo en los lugares más inesperados.
La búsqueda de aceptación en un mundo digital
La historia sigue a Lily Trevino (Barbie Ferreira), una joven cuya vida ha estado marcada por la negligencia de sus padres. Su padre biológico, Robert (French Stewart), es un hombre egoísta y emocionalmente ausente, capaz de desterrar a su hija de su vida en un arranque de ira. Su madre, aunque presente físicamente, tampoco logra brindarle el amor que necesita. En medio de esta carencia afectiva, Lily busca desesperadamente conexión, y es así como, en un acto impulsivo, envía una solicitud de amistad en Facebook a un hombre llamado Bob Trevino, creyendo que es su padre.
Sin embargo, el Bob que responde no es su progenitor, sino un extraño (John Leguizamo) que, contra todo pronóstico, decide escucharla. Lo que comienza como un error se convierte en una amistad profunda y sanadora, demostrando que a veces las personas que más necesitamos no son aquellas con las que compartimos ADN, sino aquellas que eligen estar a nuestro lado sin obligación alguna.
Barbie Ferreira y John Leguizamo: Una dupla inolvidable
Uno de los mayores aciertos de la película es la química entre sus protagonistas. Barbie Ferreira, conocida por su papel en Euphoria, demuestra aquí un rango actoral que va más allá de lo que se le permitió explorar en la serie de HBO. Su interpretación de Lily es desgarradora y auténtica: transmite la vulnerabilidad de una joven que ha sido herida una y otra vez, pero que aún conserva un destello de esperanza.
Por su parte, John Leguizamo entrega una de las actuaciones más emotivas de su carrera. Su personaje, Bob, es un hombre solitario que carga con sus propias heridas, pero cuya bondad innata lo lleva a tenderle la mano a Lily. La relación que construyen no está exenta de conflictos, pero es precisamente esa imperfección lo que la hace creíble y conmovedora.
La dirección sensible de Tracie Laymon
En su debut como directora, Tracie Laymon demuestra una habilidad excepcional para contar historias íntimas sin caer en el melodrama barato. La película evita los clichés emocionales y opta por momentos de silencio que hablan más que cualquier diálogo. La cinematografía, sencilla pero efectiva, refuerza la sensación de realismo, haciendo que el espectador se sienta parte de la historia.
Además, el guion está lleno de pequeños detalles que enriquecen la narrativa. Desde los mensajes de texto entre Lily y Bob hasta las miradas cargadas de emoción, cada escena está cuidadosamente construida para mostrar cómo dos personas rotas pueden ayudarse mutuamente a sanar.

La familia que elegimos vs. la que nos tocó
Uno de los temas más poderosos de Un Mejor Papá es la idea de la familia elegida. A lo largo de la película, vemos cómo Lily encuentra en Bob el apoyo emocional que su padre biológico nunca le dio. Pero la cinta no se limita a idealizar esta relación: también explora los miedos y las inseguridades que surgen cuando alguien que ha sido abandonado debe aprender a confiar de nuevo.
En contraste, el personaje de Robert Trevino (French Stewart) representa el fracaso de los lazos sanguíneos cuando no hay amor ni responsabilidad afectiva. Su egoísmo y falta de empatía son un recordatorio de que, a veces, la mejor forma de cuidar de uno mismo es alejarse de quienes nos hacen daño, aunque lleven nuestro mismo apellido.
Un relato universal sobre la soledad y la conexión
Aunque Bob Trevino Likes I podría haberse convertido en una historia predecible, logra evitar los lugares comunes gracias a su honestidad emocional. No es una película sobre un padre sustituto que llega a salvar el día, sino sobre dos personas que se encuentran en el momento justo y deciden acompañarse, sin pretender llenar vacíos que solo ellos mismos pueden sanar.
En un mundo cada vez más conectado digitalmente pero más desconectado emocionalmente, la película resuena profundamente. ¿Cuántas personas buscan desesperadamente ser vistas, escuchadas, amadas? ¿Cuántas han encontrado consuelo en un extraño porque aquellos que debían protegerlas las dejaron solas?
Un final esperanzador sin ser ingenuo
El desenlace de la cinta no ofrece soluciones mágicas, pero sí deja una sensación de esperanza. Lily y Bob no resuelven todos sus problemas, pero aprenden que no están solos. Y a veces, eso es suficiente.
Bob Trevino Likes It es una película necesaria en tiempos donde las relaciones humanas parecen más frágiles que nunca. Nos recuerda que, aunque no podemos elegir a nuestra familia biológica, sí podemos rodearnos de personas que nos elijan todos los días, sin condiciones. Y que, al final, el amor no se mide por la sangre, sino por la disposición a quedarse.
