Ben Affleck vuelve a interpretar a Christian Wolff en El Contador 2, una secuela que mezcla violencia, conspiraciones y drama familiar, bajo la dirección de Gavin O’Connor, en una historia que se tambalea entre opiniones divididas, ¿Valió la pena la espera?
El regreso de un asesino calculador
Han pasado nueve años desde que El Contador (The Accountant) irrumpiera en la pantalla grande con una propuesta atípica: un hombre de acción con autismo, genio de las matemáticas y experto en artes marciales. En esta segunda entrega, dirigida nuevamente por Gavin O’Connor y escrita por Bill Dubuque, el enigmático Christian Wolff regresa para enfrentarse a una red criminal que amenaza con desenterrar secretos peligrosos.
Ben Affleck retoma el papel del contador autista con precisión y fuerza física, luciendo una vez más su físico trabajado durante su época como Batman. A su lado, regresa Jon Bernthal como Braxton Wolff, su hermano distante y letal, con quien deberá colaborar para resolver un nuevo caso lleno de pistas crípticas, asesinatos y operaciones clandestinas.

Una nueva misión, una vieja deuda
La historia de El Contador 2 arranca con el asesinato de un viejo conocido de Christian, quien deja un mensaje enigmático: “Encuentra al contador”. Este hecho marca el punto de partida para una investigación que lo involucra directa e íntimamente. En su búsqueda de respuestas, Christian recurre a su hermano Braxton, con quien mantiene una relación tensa y conflictiva, pero también indispensable.
A medida que avanzan en la investigación, los hermanos se topan con una red de asesinos profesionales dispuestos a silenciar a cualquiera que se acerque a la verdad. A esta misión se suma Marybeth Medina (Cynthia Addai-Robinson), ahora subdirectora del Tesoro de Estados Unidos, quien conoce a fondo las capacidades únicas de Wolff y se convierte en una aliada crucial.
Uno de los elementos más controversiales de esta secuela es el uso de temas como la inmigración ilegal y la trata de personas como telón de fondo para la trama. En el centro del misterio se encuentra una familia que cruzó la frontera de forma clandestina y que guarda información vital para descubrir una conspiración de alto nivel.
Aunque el filme intenta presentar estos temas como detonantes del conflicto, lo cierto es que su tratamiento resulta superficial. En lugar de generar conciencia o ofrecer una reflexión más profunda, los utiliza como pretextos para desarrollar escenas de acción, sin la profundidad o seriedad que pudo ofrecer.
Entre la acción y la comedia involuntaria
De hecho en el El Contador 2 se puede sentir un cambio considerable en el tono con respecto a la primer cinta, pues, aunque mantiene el ritmo trepidante y las secuencias coreografiadas que caracterizaron a la primera película, aquí se añade una dosis inesperada de comedia —sobre todo en la dinámica entre los hermanos— que genera momentos tan extraños como entretenidos. La relación entre Christian y Brax es caótica, violenta y entrañable al mismo tiempo, y es precisamente esa tensión fraternal lo que mantiene la película a flote.
El problema es que esta mezcla de tonos no siempre funciona. La cinta intenta ser al mismo tiempo un thriller de conspiración, una comedia de hermanos y una crítica social, pero nunca logra integrar todas esas capas de manera coherente. El resultado es una experiencia irregular que entretiene por momentos, pero que se desinfla cuando intenta tomarse demasiado en serio.

La evolución de Christian Wolff… o su estancamiento
Uno de los elementos más innovadores de la primera película fue el retrato de un personaje con un tipo de autismo funcional, cuya genialidad matemática contrastaba con su torpeza social. En esta segunda parte, ese aspecto ya no tiene el mismo impacto. De hecho, se convierte más en una fuente de incomodidad cómica que en una dimensión profunda del personaje.
Ben Affleck aunque con una actuación rígida y seria, sigue siendo convincente como el protagonista frío y calculador, mientras que Jon Bernthal aporta carisma y fuerza bruta, una estrella de acción sin duda aunque es dificil no despegar su personalidad de la de Frak Castle, Alias Punisher en la sserie de Daredevil. Cynthia Addai-Robinson también brilla como Marybeth, aunque su personaje podría haber tenido más desarrollo.
La dirección de Gavin O’Connor mantiene una estética visual sólida y una narrativa fluida en las escenas de combate, aunque el guion de Bill Dubuque tambalea al intentar fusionar géneros y temáticas que no terminan de encajar.

¿Vale la pena ver El Contador 2?
El estreno de El Contador 2 ha desatado opiniones divididas en la critica y los fans. Por un lado, expande varios años despues la historia de Christian Wolff ubicandonos en el presente exitosamente, y con la oportunidad de profundizar en su relación familiar, en momentos de acción más elaborados, y de jugar con la comedia. Por el otro, empieza muy lentamente, haciéndola tediosa para algunos, e introduce subtramas innecesarias que restan fuerza a la historia principal. De hecho muchos pueden coincidir en que sus dos horas de duración pueden sentirse más extensa de lo que es, y pudo haber reducido su duración.
Además, depende mucho de haber visto y tener frezca la primer parte, ya que el no conocer el contexto de los muchos personajes que regresan puede hacer que el espectador se piera de momentos relevantes o impactantes. Por lo tanto es recomendable haber visto la primer película recientemente, de lo contrario puede resultar tediosa o aburrida. Considerando esto puede ser un thriller de acción con tintes de comedia, pero decepcionante si se busca una trama coherente y emocionalmente sólida. La cinta ya se encuentra en cines a partir de este 24 de abril.
